27 abril 2026

El acto de elegir un producto en el estante del supermercado suele representarse como la m¨¢xima expresi¨®n de la libertad de elecci¨®n del consumidor o de la autonom¨ªa personal. Sin embargo, las opciones disponibles en ese estante se determinaron mucho antes del momento de la compra. En realidad, estas decisiones representan la etapa final de un proceso institucional m¨¢s amplio, condicionado por las prioridades pol¨ªticas y la gobernanza econ¨®mica.

Las elecciones alimentarias tambi¨¦n est¨¢n influenciadas por la cultura. Comer no es solo una necesidad; est¨¢ ligado a la tradici¨®n, la identidad y, a menudo, al placer o la costumbre. La comida siempre ha estado vinculada a valores sociales y pol¨ªticos m¨¢s amplios.

El sistema contempor¨¢neo de producci¨®n de alimentos no es simplemente el resultado de preferencias individuales; tambi¨¦n es consecuencia de marcos normativos, reg¨ªmenes de comercio internacional y subsidios agr¨ªcolas estructurados por gobiernos e instituciones multilaterales. Estas din¨¢micas se reflejan en iniciativas de gobernanza global, como los y los compromisos m¨¢s amplios del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2: Hambre Cero (ODS 2), que instan a la comunidad internacional a erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrici¨®n y promover la agricultura sostenible.

Sin embargo, la inseguridad alimentaria persiste. Seg¨²n las estimaciones incluidas en el informe , publicado por la FAO, aproximadamente 673 millones de personas padecieron hambre en 2024. Esta cifra sugiere que el acceso a los alimentos no es solo una cuesti¨®n de oferta, sino tambi¨¦n de distribuci¨®n, asequibilidad y gobernanza.

Este modelo globalizado coexiste con los , cuyas dietas tradicionales, a menudo desarrolladas en condiciones ecol¨®gicas ¨²nicas, incluso en regiones como el ?rtico circumpolar, ofrecen valiosas perspectivas para el bienestar nutricional y la sostenibilidad, y refuerzan la importancia de proteger el derecho de los pueblos ind¨ªgenas a la alimentaci¨®n. Reconocer los sistemas alimentarios como marcos estructurales pone de relieve c¨®mo las decisiones pol¨ªticas influyen fundamentalmente en lo que llega a la mesa global.

La gobernanza del plato global 

Desde la producci¨®n hasta la distribuci¨®n, las decisiones institucionales determinan qu¨¦ productos b¨¢sicos reciben incentivos, c¨®mo se mueven los alimentos a trav¨¦s de los mercados mundiales y qui¨¦n puede permitirse consumirlos. Seg¨²n el reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, , los flujos financieros que perjudican a la naturaleza, incluidos los subsidios vinculados a la agricultura y el uso de recursos, alcanzaron aproximadamente 7,3 billones de d¨®lares a nivel mundial en 2023, superando con creces las inversiones en sostenibilidad.

Hombres transportan sacos de cebollas en un mercado donde se venden productos de agricultura de conservaci¨®n, Meru, Kenia, 29 de noviembre de 2017. ? FAO/Luis Tato

Los agricultores, en particular los peque?os productores, suelen asumir riesgos significativos y, al mismo tiempo, reciben una parte limitada del precio final de venta de los alimentos. El aumento de los costos de los insumos, como el combustible, los fertilizantes, los equipos y la mano de obra, ejerce una presi¨®n adicional sobre los agricultores, cuyos ingresos siguen siendo vulnerables a la volatilidad de los precios del mercado y a las condiciones clim¨¢ticas cada vez m¨¢s impredecibles. Como se destaca en el del Departamento de Asuntos Econ¨®micos y Sociales de las Naciones Unidas, la inversi¨®n en las econom¨ªas rurales y la mejora del acceso de los agricultores a los mercados, la tecnolog¨ªa y los servicios financieros puede contribuir a mejorar los medios de subsistencia y reducir la pobreza en las comunidades rurales, al tiempo que se mejora la seguridad alimentaria.

La disponibilidad de alimentos tambi¨¦n se ve afectada por las cadenas de suministro globales. Los productos agr¨ªcolas se mueven entre regiones a trav¨¦s de sistemas interconectados de , procesamiento, envasado y distribuci¨®n, respaldados por que garantizan la seguridad y el acceso al mercado.

y establecen requisitos para la inocuidad, la calidad y las condiciones , garantizando que los productos cumplan con los est¨¢ndares reconocidos internacionalmente. La Organizaci¨®n Mundial de la Salud (OMS) ofrece , y un destaca c¨®mo la pandemia de COVID-19 perturb¨® el comercio mundial y las cadenas de suministro.

Los marcos normativos tambi¨¦n van m¨¢s all¨¢ de la producci¨®n y el comercio e incluyen , que afectan a los patrones de consumo e influyen en c¨®mo se entienden los alimentos.

En tiempos de conflicto, la gobernanza de los sistemas alimentarios cobra mayor importancia. , adoptada el 24 de mayo de 2018, reconoce expl¨ªcitamente el v¨ªnculo entre los conflictos armados y la inseguridad alimentaria, y condena en¨¦rgicamente el uso del hambre de civiles como m¨¦todo de guerra.

La disponibilidad de alimentos en los supermercados locales refleja sistemas m¨¢s amplios de precios, suministro y acceso. Columbia Brit¨¢nica, Canad¨¢. Foto de Joyce Cortez.

Estas din¨¢micas est¨¢n adem¨¢s sujetas a presiones ambientales, en particular las relacionadas con el cambio clim¨¢tico.

Sistemas alimentarios en un clima cambiante 

Los sistemas alimentarios se ven afectados por el cambio clim¨¢tico y, a su vez, contribuyen a ¨¦l. Si bien la variabilidad es un fen¨®meno natural del sistema clim¨¢tico de la Tierra, los cambios actuales se est¨¢n produciendo a un ritmo acelerado, lo que ejerce una mayor presi¨®n sobre la producci¨®n y .

representan una parte significativa de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Se estima que los sistemas alimentarios son responsables de aproximadamente un tercio de las emisiones globales,1 siendo la agricultura y el uso de la tierra los principales contribuyentes. destaca la vulnerabilidad de los sistemas alimentarios ante los impactos clim¨¢ticos, con consecuencias para los ecosistemas, las econom¨ªas y el bienestar humano.

Estos impactos no se distribuyen de manera uniforme. Los peque?os agricultores suelen ser los m¨¢s expuestos a los riesgos relacionados con el clima, como la reducci¨®n de las cosechas, la inestabilidad de los ingresos y el aumento de los precios de los alimentos. destacan que los peque?os agricultores enfrentan limitaciones para adaptarse al cambio clim¨¢tico, como el acceso limitado a recursos, infraestructura e informaci¨®n, lo que puede ralentizar la adopci¨®n de pr¨¢cticas y tecnolog¨ªas adaptadas al clima.

En consecuencia, la estructura actual de los sistemas alimentarios influir¨¢ no solo en la disponibilidad actual de alimentos, sino tambi¨¦n en la capacidad de las futuras generaciones para acceder a alimentos suficientes, seguros y sostenibles. , que hacen hincapi¨¦ en la adaptaci¨®n y la resiliencia, ofrecen valiosas perspectivas para responder a estos cambios, especialmente mediante enfoques alineados con los ecosistemas locales y la sostenibilidad a largo plazo.

Para abordar estos desaf¨ªos interconectados se requieren respuestas pol¨ªticas que tengan en cuenta tanto los aspectos ambientales como socioecon¨®micos de los sistemas alimentarios.

Recomendaciones pol¨ªticas 

Del an¨¢lisis expuesto anteriormente se pueden extraer las siguientes recomendaciones:

  • Reformar los subsidios perjudiciales para el medio ambiente y redirigirlos hacia una producci¨®n agr¨ªcola m¨¢s sostenible y diversificada, lo que podr¨ªa incluir la reducci¨®n del uso de fertilizantes, el fomento de la rotaci¨®n y diversificaci¨®n de cultivos, la mejora de las pr¨¢cticas de gesti¨®n del suelo y el agua, y el establecimiento de corredores ecol¨®gicos protegidos para minimizar las alteraciones en la vida silvestre y sus patrones migratorios. Las pol¨ªticas pueden promover un equilibrio entre las actividades agr¨ªcolas y el movimiento de la vida silvestre, especialmente en ¨¢reas donde la expansi¨®n del uso de la tierra ha alterado los h¨¢bitats naturales.
  • Reforzar el apoyo a los peque?os agricultores mediante un mejor acceso a los mercados, la tecnolog¨ªa y los servicios financieros, lo que permitir¨¢ obtener ingresos m¨¢s estables y la adopci¨®n de pr¨¢cticas agr¨ªcolas resilientes al cambio clim¨¢tico.
  • Mejorar la gobernanza de los sistemas de transporte y comercio de alimentos para garantizar la seguridad, la eficiencia y la accesibilidad de los alimentos en todas las regiones, al tiempo que se fomentan sistemas alimentarios m¨¢s equilibrados a nivel regional que fortalezcan la resiliencia sin limitar los beneficios del comercio internacional.
  • Apoyar la integraci¨®n responsable de herramientas digitales e inteligencia artificial para mejorar el monitoreo de cultivos, la previsi¨®n de rendimientos y la gesti¨®n de la cadena de suministro, garantizando al mismo tiempo que estas tecnolog¨ªas sigan siendo accesibles para los peque?os agricultores mediante soluciones asequibles y adaptadas a su contexto. Su uso debe complementar, en lugar de sustituir, los enfoques estructurales m¨¢s amplios para fomentar la resiliencia.
  • Es necesario integrar las consideraciones nutricionales de forma m¨¢s directa en las pol¨ªticas del sistema alimentario para garantizar que estos sistemas promuevan dietas sanas y equilibradas, en lugar de centrarse ¨²nicamente en la disponibilidad cal¨®rica.
  • Reconocer los sistemas alimentarios ind¨ªgenas y culturalmente espec¨ªficos dentro de las directrices diet¨¦ticas nacionales y apoyar su integraci¨®n en pol¨ªticas m¨¢s amplias sobre el sistema alimentario para promover enfoques m¨¢s inclusivos y sostenibles de la nutrici¨®n, al tiempo que se refuerza el papel de las pol¨ªticas en la configuraci¨®n de los patrones diet¨¦ticos y las elecciones alimentarias.
En un restaurante de Happy Valley-Goose Bay, en Labrador, Canad¨¢, se sirve una comida. Lo que hay en el plato refleja los sistemas que dan forma a la gastronom¨ªa en las distintas regiones. Foto de Joyce Cortez.

°ä´Ç²Ô³¦±ô³Ü²õ¾±¨®²Ô 

En ¨²ltima instancia, la forma en que se gobiernan los sistemas alimentarios influir¨¢ no solo en lo que se produce, sino tambi¨¦n en c¨®mo las sociedades responden a los crecientes desaf¨ªos relacionados con la sostenibilidad, la desigualdad y la resiliencia. Analizar la alimentaci¨®n desde esta perspectiva desplaza el enfoque de la elecci¨®n individual a la responsabilidad colectiva, destacando el papel de las pol¨ªticas en la configuraci¨®n de un futuro alimentario m¨¢s equitativo y sostenible.

 

Nota 

1 M. Crippa y otros, ¡°Los sistemas alimentarios son responsables de un tercio de las emisiones globales de GEI antropog¨¦nicos¡±, Nature Food 2, 198¨C209 (2021). Disponible en .

 

Este art¨ªculo se ha publicado con la ayuda de traducci¨®n autom¨¢tica; se han hecho esfuerzos razonables para garantizar su precisi¨®n. Las Naciones Unidas no se responsabilizan de las traducciones incorrectas o inexactas ni de otros problemas que puedan derivarse de la traducci¨®n autom¨¢tica. Si surgen preguntas relacionadas con la exactitud de la informaci¨®n contenida en esta traducci¨®n, consulte la versi¨®n original del art¨ªculo en ingl¨¦s.

?

La Cr¨®nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as¨ª como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art¨ªculos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci¨®n por parte de las Naciones Unidas.?