30 diciembre 2011

RESULTADOS DESIGUALES

En momentos en que las megacrisis vinculadas con la econom¨ªa, la vida social y el medio ambiente se est¨¢n convirtiendo en una "nueva normalidad", es sensato buscar v¨ªas de salida de esta situaci¨®n adoptando un enfoque integral que revele el valor esencial del desarrollo sostenible al combinar los aspectos econ¨®micos, sociales y naturales.

Desde la aprobaci¨®n del Programa 21 en 1992, las Naciones Unidas se han dedicado a promover el desarrollo sostenible en las esferas econ¨®mica, social y ambiental, a nivel local, nacional e internacional. Gracias a los esfuerzos desplegados en los dos ¨²ltimos decenios, las Naciones Unidas han logrado diseminar el concepto de desarrollo sostenible por todo el mundo, realizar sistem¨¢ticamente actividades de diverso tipo relacionadas con esta cuesti¨®n y establecer numerosos compromisos pol¨ªticos internacionales. A medida que aumenta la interdependencia entre los pa¨ªses, se ha fortalecido de manera concertada la aspiraci¨®n al desarrollo sostenible. Ser¨ªa justo afirmar que ya se ha iniciado la era del desarrollo sostenible.

Con todo, si bien los logros son alentadores, la labor general de las Naciones Unidas en pro del desarrollo todav¨ªa es fragmentada. Por ejemplo, a¨²n no se ha perfeccionado la capacidad institucional. Muchos Estados Miembros han incorporado la sostenibilidad en sus estrategias nacionales de desarrollo, haciendo de ella un m¨¦rito esencial de la eficiencia econ¨®mica. No obstante, la vigilancia y la evaluaci¨®n de los progresos de estos pa¨ªses en materia de desarrollo sostenible que realizan las Naciones Unidas son poco rigurosas y carecen de normas bien definidas, especialmente en lo relativo al establecimiento de reg¨ªmenes de autenticaci¨®n razonables y la utilizaci¨®n de instrumentos jur¨ªdicos apropiados.

De resultas de ello, todav¨ªa el programa de sostenibilidad es vulnerable y a veces los objetivos del desarrollo sostenible parecen dif¨ªciles de alcanzar. Por ejemplo, seg¨²n estimaciones del Banco Mundial, debido a las graves consecuencias de la crisis financiera mundial de 2008, en 2015 la poblaci¨®n mundial afectada por la pobreza habr¨¢ aumentado en 263 millones de personas. Esta tendencia prevista contrasta v¨ªvidamente con las metas de alivio de la pobreza establecidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

EXPERIENCIAS EXTRA?DAS DEL PRIMER MANDATO DE BAN KI-MOON

En 2007, cuando Ban Ki-moon asumi¨® su primer mandato como Secretario General de las Naciones Unidas, su estrategia era concentrarse en esferas concretas de sostenibilidad. Entre sus prioridades figuraban el logro de un pacto mundial sobre el cambio clim¨¢tico, la realizaci¨®n de campa?as a favor del desarme nuclear y la consecuci¨®n de los ODM.

A fin de ampliar el alcance mundial de los ODM, bajo la direcci¨®n de Ban Ki-moon las Naciones Unidas pusieron en marcha algunos planes de acci¨®n innovadores, incluida la audaz iniciativa mundial "Cada mujer, cada ni?o". Tambi¨¦n se establecieron el Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la crisis alimentaria mundial, en 2008, y en agosto de 2010 el Grupo de alto nivel sobre la sostenibilidad mundial, cuyo objetivo era presentar en diciembre de 2011 un informe final sobre el alivio de la pobreza unido a la protecci¨®n del medio ambiente.

Durante el primer mandato del Sr. Ban se llevaron a cabo actividades de cooperaci¨®n de diverso tipo en materia de protecci¨®n del medio ambiente, con las que se alcanzaron logros. Las Naciones Unidas dieron una r¨¢pida respuesta a la pandemia mundial de gripe por el virus A (H1N1), las inundaciones en el Pakist¨¢n, el cicl¨®n Nargis en Myanmar y los catastr¨®ficos terremotos de Hait¨ª y el Jap¨®n. En julio de 2011, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas incluso emiti¨® por primera vez una declaraci¨®n en la que reconoci¨® que el cambio clim¨¢tico es uno de los desaf¨ªos m¨¢s importantes para la paz y la seguridad internacionales. Aunque persisten muchas interrogantes acerca de si las Naciones Unidas podr¨¢n contar con medios, recursos y conocimientos especializados adecuados para hacer frente a la cuesti¨®n del cambio clim¨¢tico, la declaraci¨®n es importante y representa un gran avance, habida cuenta de que el Consejo no pudo llegar a este consenso en 2007.

No obstante, desde principios de 2011 el Secretario General Ban Ki-moon ha dado a entender en m¨¢s de una ocasi¨®n que durante su segundo mandato se reorientar¨¢n los esfuerzos a fin de incluir un programa m¨¢s amplio de promoci¨®n del desarrollo sostenible. Este cambio de enfoque puede atribuirse a lo aprendido en los ¨²ltimos a?os.

El optimismo inicial del Sr. Ban con respecto a la labor sobre el cambio clim¨¢tico se vio seriamente afectado por el fracaso de la Cumbre de Copenhague de 2009. Algunos acad¨¦micos aclamaron esa Cumbre como "la ¨²ltima oportunidad de la humanidad para salvarse", y, en cambio, fue el escenario de una dilatada discusi¨®n entre los pa¨ªses en desarrollo y los pa¨ªses desarrollados sobre cuestiones como las metas de reducci¨®n de las emisiones, la ayuda financiera, la asistencia tecnol¨®gica, etc. La Cumbre tambi¨¦n hizo patente que ser¨ªa dif¨ªcil forjar un consenso pol¨ªtico en el futuro cercano.

Ir¨®nicamente, la mayor contribuci¨®n de las Naciones Unidas a la esfera del desarrollo sostenible durante el primer mandato de Ban Ki-moon fue haber puesto a prueba la consecuci¨®n de un solo pacto general sobre el cambio clim¨¢tico. Ante aquel fracaso, la Organizaci¨®n aprendi¨® a reconciliarse con la realidad y ahora estudia nuevas estrategias de intervenci¨®n a favor de la sostenibilidad.

El surgimiento de la crisis financiera internacional a fines de 2008 hizo m¨¢s evidente el peligro del crecimiento econ¨®mico insostenible. Aparentemente, las tres dimensiones del desarrollo sostenible, a saber, la econ¨®mica, la social y la ambiental, siguen trayectorias diferentes, pero en realidad existe una profunda correlaci¨®n entre ellas. Por tanto, no basta en absoluto limitarse a gestionar las corrientes financieras de manera ¨¦tica y responsable, y los est¨ªmulos fiscales antic¨ªclicos en gran escala solo cumplir¨ªan una funci¨®n transitoria de sost¨¦n de la econom¨ªa. Existe la necesidad acuciante de emprender una reforma fundamental y estructural de las pol¨ªticas de acuerdo con una pauta de crecimiento econ¨®mico, bienestar social y sostenibilidad ambiental.

El ideograma chino "crisis" es una combinaci¨®n de "riesgo " y "oportunidad". Las incertidumbres y los temores crecientes de una recesi¨®n prolongada han dificultado m¨¢s la ejecuci¨®n del programa mundial de desarrollo, pero la crisis econ¨®mica, unida al cambio clim¨¢tico, ofrecen una oportunidad real de alcanzar el desarrollo sostenible, aunque los obst¨¢culos sean considerables.

SUGERENCIAS EN PERSPECTIVA

El alivio de la pobreza, las amenazas ambientales y los derechos humanos se han se?alado ampliamente como los desaf¨ªos que las Naciones Unidas deber¨¢n enfrentar en los cinco pr¨®ximos a?os.

Es natural que los esfuerzos por lograr el desarrollo sostenible elevar¨¢n el costo del crecimiento econ¨®mico. En el futuro resultar¨¢ m¨¢s viable procurar peque?os avances en diferentes ¨¢mbitos que aspirar a un pacto general.

En primer lugar, corresponde a los gobiernos la responsabilidad primordial de la direcci¨®n del proceso de desarrollo sostenible. En realidad, deber¨ªa intentarse aplicar a las actividades un enfoque ascendente para lograr la participaci¨®n de todos, y crear una amplia asociaci¨®n entre los gobiernos, las empresas y la sociedad civil. Ahora bien, los gobiernos deben hacer una contribuci¨®n mayor a la planificaci¨®n estrat¨¦gica en general, y a pol¨ªticas proactivas en materia de empleo, bienestar social y crecimiento econ¨®mico inocuo para el medio ambiente.

En segundo lugar, si bien es vital mantener la unidad mundial en el logro del desarrollo sostenible, es preciso que las Naciones Unidas se abstengan de imponer un modelo ¨²nico para todos los pa¨ªses del mundo. Es necesario que los pa¨ªses escojan de forma independiente una v¨ªa para el desarrollo sostenible acorde con sus condiciones nacionales. Adem¨¢s, en ese proceso es natural que los pa¨ªses hagan c¨¢lculos pr¨¢cticos y de determinaci¨®n de la relaci¨®n costo-beneficio, entre ellos el costo de modernizar las industrias tradicionales para que alcancen la categor¨ªa de "ecol¨®gicas", el grado en que la ecolog¨ªa puede influir sobre la producci¨®n y el estilo de vida modernos y la ventaja competitiva que les podr¨ªa reportar la econom¨ªa ecol¨®gica. Debe prestarse especial atenci¨®n a los pa¨ªses vulnerables, incluidos los pa¨ªses menos adelantados y los peque?os Estados insulares, a fin de dar respuesta a sus preocupaciones.

En tercer lugar, es importante coordinar las diferentes dimensiones de la sostenibilidad y no permitir que unas primen sobre otras o las excluyan. Por ejemplo, los pa¨ªses en desarrollo est¨¢n afrontando enormes riesgos y desaf¨ªos para transformar su econom¨ªa y hacerla ecol¨®gicamente racional debido a su relativa limitaci¨®n en materia de recursos y conocimientos especializados en esta esfera. Si se impusieran desde el exterior prematuramente nuevas pol¨ªticas de negociaci¨®n, como la "asistencia ecol¨®gica" o las "barreras ecol¨®gicas", ello crear¨ªa nuevos obst¨¢culos, aumentar¨ªa la frustraci¨®n y ser¨ªa contraproducente para sus esfuerzos en general.

En cuarto lugar, es menester fortalecer las actividades de las Naciones Unidas relativas al desarrollo sostenible. La Comisi¨®n sobre el Desarrollo Sostenible deber¨ªa preparar un marco institucional sobre el desarrollo sostenible para la Conferencia de R¨ªo + 20, que se celebrar¨¢ en junio de 2012. Es preciso que se cumplan las promesas de ayuda financiera de los pa¨ªses desarrollados a los pa¨ªses en desarrollo en diversos ¨¢mbitos relacionados con la sostenibilidad, como el cambio clim¨¢tico y una econom¨ªa ecol¨®gica. Las Naciones Unidas deber¨ªan concentrarse en el cumplimiento de las metas ya establecidas en relaci¨®n con los ODM y el cambio clim¨¢tico, que siempre ser¨¢ fundamental, y m¨¢s importante y pr¨¢ctico que trazar fronteras nuevas y dif¨ªciles de alcanzar.

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