7 diciembre 2016

El deporte y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

En 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprob¨® la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que conten¨ªa un conjunto de 17?Objetivos de Desarrollo Sostenible. El p¨¢rrafo 37 de la Agenda reza lo?siguiente:

Reconocemos que el deporte contribuye cada vez m¨¢s a hacer realidad el desarrollo y la paz promoviendo la tolerancia y el respeto, y que respalda tambi¨¦n el empoderamiento de las mujeres y los j¨®venes, las personas y las comunidades, as¨ª como los objetivos en materia de salud, educaci¨®n e inclusi¨®n social1.

Este reconocimiento espec¨ªfico del deporte se produjo despu¨¦s de que en los ¨²ltimos 25 a?os se intensificasen los esfuerzos para organizar y movilizar el deporte en pro de la consecuci¨®n de los objetivos de desarrollo y paz. Cientos de organizaciones de varios tipos ¡ªgubernamentales, no gubernamentales, empresariales, ben¨¦ficas, deportivas, internacionales y locales¡ª han puesto la mirada en el deporte, as¨ª como en la actividad f¨ªsica y el juego, para realizar una contribuci¨®n positiva a la superaci¨®n de las dificultades m¨¢s perdurables en materia de desarrollo. Entre las cuestiones a las que se han dirigido peri¨®dicamente estos esfuerzos se incluyen la igualdad de g¨¦nero y el empoderamiento de la mujer; la concienciaci¨®n sobre el VIH/SIDA y su prevenci¨®n; el reconocimiento y la inclusi¨®n de las personas con discapacidad; el crecimiento econ¨®mico; la descontaminaci¨®n ambiental; la paz y la soluci¨®n de conflictos; y la educaci¨®n. La mayor¨ªa de programas se han desarrollado para los j¨®venes y se han dirigido a ellos, especialmente aquellos que viven en las naciones y comunidades m¨¢s desfavorecidas del Sur Global.

Esta asimilaci¨®n del ¡°deporte para el desarrollo y la paz¡± ha venido acompa?ada de una investigaci¨®n conexa en las ciencias sociales, entre ellas la sociolog¨ªa, la antropolog¨ªa, la historia, la psicolog¨ªa social y la gesti¨®n. Ha aparecido una masa cr¨ªtica de investigaci¨®n sobre el deporte para el desarrollo y la paz, que se?ala las posibilidades de lograr un desarrollo positivo y sostenible a trav¨¦s del deporte. Al mismo tiempo, este corpus de trabajo acad¨¦mico muestra las limitaciones del concepto de deporte para el desarrollo y la paz en su percepci¨®n y aplicaci¨®n y destaca las importantes dificultades existentes para movilizar el deporte al servicio del desarrollo sostenible.

Posibilidades de la promoci¨®n del desarrollo internacional a trav¨¦s del deporte

Un objetivo importante de la investigaci¨®n en las ciencias sociales relacionada con el deporte para el desarrollo y la paz en los ¨²ltimos a?os ha sido evaluar los resultados positivos experimentados por los participantes en programas de ese tipo. Una parte importante de la investigaci¨®n indica que estos resultados se acumulan. Por lo tanto, la oferta de programas basados en el deporte y de oportunidades de actividad f¨ªsica puede contribuir a mejorar de forma considerable la vida de las personas m¨¢s marginadas del mundo, sobre todo los j¨®venes.

Por ejemplo, se ha constatado que el deporte contribuye de forma positiva a concienciar sobre el VIH/SIDA y ayudar a reducir su propagaci¨®n. Las investigaciones realizadas en Dar es Salaam (Rep¨²blica Unida de Tanzan¨ªa) revelaron que los ni?os que participaron en la programaci¨®n educativa sobre el VIH/SIDA, a trav¨¦s del entrenamiento por compa?eros centrado en el deporte, demostraron un mejor conocimiento del comportamiento sin riesgo y m¨¢s inclinaci¨®n a ¨¦l que los ni?os que solo hab¨ªan participado en el plan de estudios nacional. Como concluyeron los investigadores, el enfoque basado en el deporte es un medio eficaz de comunicar informaci¨®n deseable sobre pr¨¢cticas sexuales sin riesgo a una poblaci¨®n de adolescentes en riesgo2. Especialmente en caso de que las infraestructuras sanitarias p¨²blicas sean insuficientes o de que no existan pol¨ªticas nacionales relativas al VIH/SIDA, la programaci¨®n basada en el deporte puede incidir positivamente en la lucha contra la pandemia.

Tambi¨¦n se ha demostrado que el deporte apoya el empoderamiento de g¨¦nero, especialmente de las ni?as y las j¨®venes marginadas o limitadas social, econ¨®mica o f¨ªsicamente. En este tipo de programas, la novedad e incluso la naturaleza transgresora de la participaci¨®n de las ni?as en el deporte puede cuestionar el patriarcado y contribuir al empoderamiento de g¨¦nero y a una mayor igualdad entre hombres y mujeres3. Por ejemplo, un estudio realizado en Delhi (India) constat¨® que, entre las estructuras sociales profundamente patriarcales, la programaci¨®n basada en el deporte brindaba a las ni?as y las j¨®venes la oportunidad de adquirir importantes conocimientos relacionados con la salud reproductiva y mejorar su confianza, posici¨®n social y relaciones4.

El deporte tambi¨¦n se ha movilizado como fuerza de consolidaci¨®n de la paz y soluci¨®n de conflictos. En este enfoque, el deporte se utiliza como herramienta de convocatoria para reunir a grupos dispares, reconstruir comunidades en situaciones posteriores a conflictos o integrar excombatientes, incluidos ni?os soldados. Football for Peace es un buen ejemplo de esta iniciativa. El programa, gestionada por personal e investigadores de la Universidad de Brighton del Reino Unido, ha utilizado el f¨²tbol como actividad de convocatoria para apoyar la interacci¨®n intercultural y la reconciliaci¨®n en Israel. Aunque reconoce que los participantes no aceptan autom¨¢ticamente el mandato de paz del proyecto, la iniciativa ha funcionado bajo la premisa de que las intervenciones bien gestionadas pueden contribuir modestamente a los esfuerzos generales para promover la soluci¨®n de conflictos y la coexistencia pac¨ªfica5.

Limitaciones de la promoci¨®n del desarrollo internacional a trav¨¦s del deporte

Adem¨¢s de las oportunidades se?aladas anteriormente, la investigaci¨®n en las ciencias sociales tambi¨¦n pone de relieve una serie de limitaciones de la actual organizaci¨®n y aplicaci¨®n del deporte al servicio del desarrollo internacional. Algunas de estas limitaciones son evidentes en gran medida. Por ejemplo, si va a utilizarse el deporte como ¡°gancho¡± para atraer a j¨®venes a programas de desarrollo y posteriormente poder ense?arles conocimientos para la vida o mensajes de paz6, ?qu¨¦ pasa cuando a los j¨®venes no les gusta el deporte o les interesan otras cosas? Aunque la promoci¨®n del sector del deporte para el desarrollo y la paz a veces se basa en la noci¨®n de que el deporte es universalmente popular, puede darse el caso de que los j¨®venes prefieran realizar actividades culturales o recreativas distintas a las deportivas. Por lo tanto, un programa de deporte para el desarrollo y la paz eficaz quiz¨¢ tenga que mantenerse abierto a la posibilidad de ofrecer programaci¨®n diversa al servicio del desarrollo, que incluya baile, teatro, m¨²sica o artes creativas.

Otras limitaciones a la hora de entender y evaluar las contribuciones del deporte al desarrollo internacional est¨¢n m¨¢s orientadas a nivel metodol¨®gico. Aunque los m¨¦todos de investigaci¨®n normalizados y positivistas, como las pruebas previas y posteriores, han demostrado que la autoeficacia, la autoestima y la resiliencia y el sentido de empoderamiento generales de los j¨®venes a menudo mejoran despu¨¦s de participar en programas deportivos, sigue siendo notablemente dif¨ªcil evaluar el papel preciso que desempe?a el deporte en estos procesos7. Los j¨®venes, sobre todo los que pertenecen a comunidades pobres y marginadas, llevan vidas complejas. Teniendo en cuenta las numerosas influencias en su desarrollo social (por ejemplo, la familia, la escuela, la geograf¨ªa, los compa?eros, la cultura, etc.), afirmar con seguridad que el deporte tiene una incidencia particular es cuando menos atrevido. Esto no significa que el deporte no contribuya o no pueda contribuir positivamente, pero nos recuerda que la medici¨®n de estos resultados exige reflejar el lugar que ocupa el deporte en una constelaci¨®n de influencias sociales.

Otra limitaci¨®n del modelo de deporte para el desarrollo y la paz es que los resultados positivos del deporte no pueden garantizarse o presuponerse. Si bien es cierto que los programas deportivos han contribuido a la consolidaci¨®n de la paz y la soluci¨®n de conflictos, el deporte tambi¨¦n ha agravado los conflictos y la violencia, tanto en el pasado como actualmente. Los actos de violencia que se produjeron en el Campeonato Europeo de la Uni¨®n de Federaciones Europeas de F¨²tbol (UEFA) de 2016 celebrado en Francia y en torno a ¨¦l es solo el ¨²ltimo ejemplo. Esto no indica que el deporte est¨¦ conectado de manera inherente a la violencia, pero tampoco conduce autom¨¢ticamente a la paz.

Por ¨²ltimo, algunas de las limitaciones del deporte en la contribuci¨®n al desarrollo internacional tienen una orientaci¨®n m¨¢s sociopol¨ªtica. La principal son las cr¨ªticas lanzadas por algunos soci¨®logos, seg¨²n los cuales, en su forma actual, los programas de deporte para el desarrollo y la paz ense?an a los participantes las aptitudes que necesitan para sobrevivir en la desigualdad y la opresi¨®n, pero hacen poco por cuestionar o cambiar las causas fundamentales de esta marginaci¨®n8. Por ejemplo, la utilizaci¨®n del deporte para promover y ense?ar aptitudes empresariales a mujeres en Uganda puede ayudar al logro de la independencia econ¨®mica a nivel individual o local, pero probablemente hace poco por responder a la omisi¨®n del Estado de proporcionar un marco b¨¢sico para el ¨¦xito y la salud de sus ciudadanos9. As¨ª, en cierta medida, el desarrollo a nivel macro puede quedar fuera del ¨¢mbito de la programaci¨®n basada en el deporte, lo que indica el limitado alcance de estas iniciativas.

Dificultades

Con estas posibilidades y limitaciones en mente, el deporte para el desarrollo y la paz se enfrenta a dificultades considerables, especialmente en relaci¨®n con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Aqu¨ª cabe prestar atenci¨®n a dos de los Objetivos.

En primer lugar, aunque todas las cuestiones y objetivos de desarrollo asumidos dentro del sector del deporte para el desarrollo y la paz son importantes para la vida de las personas, este todav¨ªa tiene que abordar de manera espec¨ªfica o en¨¦rgica los problemas de degradaci¨®n ambiental y cambio clim¨¢tico mundial. Existen algunos programas conocidos de deporte para el desarrollo y la paz que tienen un mandato ecol¨®gico; por ejemplo, la Mathare Youth Sport Association de Nairobi (Kenya) dirige ligas de f¨²tbol juvenil en las que los participantes ganan puntos en la clasificaci¨®n por recoger basura y contribuir a la limpieza de Mathare. Sin embargo, muy pocas organizaciones bajo el estandarte del deporte para el desarrollo y la paz han asumido el cambio clim¨¢tico como principal cuesti¨®n en materia de desarrollo. Para que este sector contribuya de forma relevante y considerable al desarrollo sostenible, tendr¨¢ que establecer conexiones m¨¢s s¨®lidas con las cuestiones ambientales y con la lucha contra el cambio clim¨¢tico antrop¨®geno.

En segundo lugar, aunque la conceptualizaci¨®n y la ret¨®rica que sustentan el deporte para el desarrollo y la paz siguen bas¨¢ndose en ¡°el poder del deporte¡±, cada vez es m¨¢s dif¨ªcil ignorar el hecho de que este poder no siempre se utiliza de forma positiva. El deporte internacional, especialmente de ¨¦lite, sigue vi¨¦ndose ensombrecido y manchado por la corrupci¨®n, la mala gesti¨®n financiera, los esc¨¢ndalos de dopaje, la violencia y la degradaci¨®n ambiental. Claramente, si el deporte contribuye a estos problemas o los exacerba, no puede considerarse que est¨¦ realizando una contribuci¨®n positiva al desarrollo internacional sostenible. Esto no quiere decir que todas las formas de deporte est¨¦n envueltas en estos problemas. Sin embargo, las principales organizaciones deportivas mundiales, incluida la F¨¦d¨¦ration Internationale de Football Association (FIFA), el Comit¨¦ Ol¨ªmpico Internacional y la National Basketball Association de Am¨¦rica del Norte, apoyan u organizan ahora programas de deporte para el desarrollo y la paz, lo que indica una creciente conexi¨®n entre el deporte de ¨¦lite y el desarrollo internacional. Por lo tanto, en lugar de creer que la notoriedad y la popularidad mundial del deporte contribuir¨¢n necesariamente al desarrollo, puede que los defensores del deporte para el desarrollo y la paz tengan que exigir cuentas al deporte internacional de ¨¦lite y pedirle que aplique normas ¨¦ticas o realice reformas que coloquen al deporte en mejor posici¨®n para servir al desarrollo y la paz internacionales.

En conclusi¨®n, el creciente ¨¢mbito del deporte para el desarrollo y la paz, cada vez m¨¢s institucionalizado, presenta oportunidades considerables para que el mundo del deporte contribuya positivamente a superar las dificultades sociales y ambientales m¨¢s acuciantes de nuestro tiempo. Sin embargo, la investigaci¨®n en las ciencias sociales muestra que est¨¢n lejos de garantizarse resultados positivos. Por lo tanto, es hora de ir m¨¢s all¨¢ de la cuesti¨®n de la utilizaci¨®n del deporte para el desarrollo internacional y pensar m¨¢s en c¨®mo hacerlo de la manera m¨¢s equitativa y sostenible.

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Notas

1 A/RES/70/1, p¨¢rr. 37. Disponible en .

2 ?Glyn C. Roberts, Cyprian N. Maro y Marit S?rensen, ¡°Using sport to promote HIV/AIDS education among at-risk youths in Sub-Saharan Africa¡±, en Sport for Development, Peace and Social Justice, Robert J. Schinke y Stephanie J. Hanrahan, eds. (Morgantown (Virginia Occidental), Fitness Infor-mation Technology, 2012), p¨¢g. 156.

3 Martha Saavedra, ¡°Dilemmas and opportunities in gender and Sport-in-Development¡±, en Sport and International Development, Roger Levermore y Aaron Beacom, eds. (Nueva York, Palgrave Macmillan, 2009), p¨¢gs. 124 a 155 (136 y 137).

4 ?Tess Kay, ¡°Developing through sport: evidencing sport impacts on young people¡±, Sport in Society, vol. 12, n¨²m. 9 (noviembre de 2009), p¨¢gs. 1177 a 1191.

5 ?John Sugden, ¡°Teaching and playing sport for conflict resolution and co-existence in Israel¡±, International Review for the Sociology of Sport, vol. 41, n¨²m. 2 (junio de 2006), p¨¢gs. 221 a 240 (221).

6? Oscar Mwaanga, ¡°Sport for addressing HIV/AIDS: explaining our convictions¡±, LSA Newsletter, n¨²m. 85 (marzo de 2010), p¨¢gs. 61a 67.

7 ?V¨¦ase Fred Coalter, Sport for Development: What Game Are We Playing? (Nueva York, Routledge, 2013).

8? Douglas Hartmann y Christina Kwauk, ¡°Sport and development: an overview, critique, and reconstruction¡±, Journal of Sport and Social Issues, vol. 35, n¨²m. 3, (agosto de 2011), p¨¢gs. 284 a 305.

9? Lyndsay M. C. Hayhurst, ¡°The ¡®Girl Effect¡¯ and martial arts: social entrepreneurship and sport, gender and development in Uganda¡±, Gender, Place and Culture: a Journal of Feminist Geography, vol. 21, n¨²m. 3 (marzo de 2014), p¨¢gs. 297 a 315.

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