Se ha formado una red de acuerdos e instrumentos para prevenir el uso de estas armas singularmente destructivas y, en ¨²ltima instancia, para eliminarlas. No obstante, ese marco ha permanecido inactivo durante d¨¦cadas y est¨¢ empezando a erosionarse. El potencial de que se lleguen a utilizar las armas nucleares, ya sea de forma intencionada, por accidente o como resultado de un error de c¨¢lculo, es peligrosamente alto.
Como consecuencia de las crecientes tensiones internacionales y la disminuci¨®n de la confianza, las relaciones entre los pa¨ªses poseedores de armas nucleares est¨¢n evolucionando hacia confrontaciones peligrosas y desestabilizadoras. Mientras los Gobiernos se apoyan considerablemente en las armas nucleares para su seguridad, los pol¨ªticos intercambian declaraciones acaloradas sobre su posible uso y dedican grandes sumas de dinero a mejorar su letalidad, un dinero que ser¨ªa mucho mejor gastar en un desarrollo pac¨ªfico y sostenible.
Durante d¨¦cadas, los ensayos nucleares han tenido horribles consecuencias humanas y ambientales. Esta reliquia de una ¨¦poca anterior deber¨ªa ser confinada al pasado para siempre. Solo una prohibici¨®n legalmente vinculante y verificable de todos los ensayos nucleares puede lograrlo. El Tratado de Prohibici¨®n Completa de los Ensayos Nucleares ha demostrado su valor, pero algunos Estados todav¨ªa no lo han firmado o ratificado, lo que impide que alcance todo su potencial como elemento esencial del marco para la eliminaci¨®n de las armas nucleares.
Junto con el cambio clim¨¢tico, las armas nucleares representan una amenaza existencial para nuestras sociedades. La mayor parte de las aproximadamente 13.000 armas nucleares que existen actualmente en los arsenales mundiales son mucho m¨¢s destructivas que las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Cualquier uso desencadenar¨ªa un desastre humanitario de proporciones inimaginables.
Ha llegado el momento de volver al entendimiento com¨²n de que una guerra nuclear no se puede ganar y no se debe librar nunca, al acuerdo colectivo de que debemos trabajar por un mundo libre de armas nucleares y al esp¨ªritu de cooperaci¨®n que permiti¨® lograr progresos hist¨®ricos con miras a su eliminaci¨®n.
Se espera que los Estados Unidos y la Federaci¨®n de Rusia, en su calidad de poseedores de alrededor del 90 % de las armas nucleares, abran camino en este sentido. El ¡°Nuevo Tratado START¡± mantiene l¨ªmites verificables. Su pr¨®rroga por cinco a?os permitir¨ªa ganar tiempo para negociar nuevos acuerdos, incluida la posible participaci¨®n de otros pa¨ªses poseedores de armas nucleares.
El pr¨®ximo a?o, las Naciones Unidas organizar¨¢n la Conferencia de las Partes encargada del Examen del Tratado sobre la No Proliferaci¨®n de las Armas Nucleares (TNP), uno de los acuerdos de seguridad internacional que han tenido m¨¢s ¨¦xito. En ¨¦l figuran los ¨²nicos compromisos basados en un tratado que han asumido los cinco mayores pa¨ªses poseedores de armas nucleares con miras a su eliminaci¨®n y se imponen obligaciones verificables de no adquirir ni desarrollar armas nucleares. El hecho de que casi todos los pa¨ªses formen parte del Tratado significa que la inmensa mayor¨ªa de la comunidad internacional est¨¢ vinculada por estos compromisos. La Conferencia de Examen del Tratado sobre la No Proliferaci¨®n es una oportunidad para detener la erosi¨®n del orden nuclear internacional.
Afortunadamente, la mayor¨ªa de los Estados Miembros de las Naciones Unidas sigue comprometida con el objetivo de un mundo libre de armas nucleares. Este compromiso se refleja en los 122 pa¨ªses que apoyaron la aprobaci¨®n del Tratado sobre la Prohibici¨®n de las Armas Nucleares. Estos pa¨ªses entienden que las consecuencias de cualquier uso de armas nucleares ser¨ªan catastr¨®ficas. No podemos arriesgarnos a una repetici¨®n de Hiroshima o Nagasaki o algo peor. Al tiempo que reflexionamos sobre el sufrimiento de los hibakusha, debemos ver esta tragedia como un clamor para la humanidad y comprometernos de nuevo con un mundo libre de armas nucleares.
Como consecuencia de las crecientes tensiones internacionales y la disminuci¨®n de la confianza, las relaciones entre los pa¨ªses poseedores de armas nucleares est¨¢n evolucionando hacia confrontaciones peligrosas y desestabilizadoras. Mientras los Gobiernos se apoyan considerablemente en las armas nucleares para su seguridad, los pol¨ªticos intercambian declaraciones acaloradas sobre su posible uso y dedican grandes sumas de dinero a mejorar su letalidad, un dinero que ser¨ªa mucho mejor gastar en un desarrollo pac¨ªfico y sostenible.
Durante d¨¦cadas, los ensayos nucleares han tenido horribles consecuencias humanas y ambientales. Esta reliquia de una ¨¦poca anterior deber¨ªa ser confinada al pasado para siempre. Solo una prohibici¨®n legalmente vinculante y verificable de todos los ensayos nucleares puede lograrlo. El Tratado de Prohibici¨®n Completa de los Ensayos Nucleares ha demostrado su valor, pero algunos Estados todav¨ªa no lo han firmado o ratificado, lo que impide que alcance todo su potencial como elemento esencial del marco para la eliminaci¨®n de las armas nucleares.
Junto con el cambio clim¨¢tico, las armas nucleares representan una amenaza existencial para nuestras sociedades. La mayor parte de las aproximadamente 13.000 armas nucleares que existen actualmente en los arsenales mundiales son mucho m¨¢s destructivas que las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Cualquier uso desencadenar¨ªa un desastre humanitario de proporciones inimaginables.
Ha llegado el momento de volver al entendimiento com¨²n de que una guerra nuclear no se puede ganar y no se debe librar nunca, al acuerdo colectivo de que debemos trabajar por un mundo libre de armas nucleares y al esp¨ªritu de cooperaci¨®n que permiti¨® lograr progresos hist¨®ricos con miras a su eliminaci¨®n.
Se espera que los Estados Unidos y la Federaci¨®n de Rusia, en su calidad de poseedores de alrededor del 90 % de las armas nucleares, abran camino en este sentido. El ¡°Nuevo Tratado START¡± mantiene l¨ªmites verificables. Su pr¨®rroga por cinco a?os permitir¨ªa ganar tiempo para negociar nuevos acuerdos, incluida la posible participaci¨®n de otros pa¨ªses poseedores de armas nucleares.
El pr¨®ximo a?o, las Naciones Unidas organizar¨¢n la Conferencia de las Partes encargada del Examen del Tratado sobre la No Proliferaci¨®n de las Armas Nucleares (TNP), uno de los acuerdos de seguridad internacional que han tenido m¨¢s ¨¦xito. En ¨¦l figuran los ¨²nicos compromisos basados en un tratado que han asumido los cinco mayores pa¨ªses poseedores de armas nucleares con miras a su eliminaci¨®n y se imponen obligaciones verificables de no adquirir ni desarrollar armas nucleares. El hecho de que casi todos los pa¨ªses formen parte del Tratado significa que la inmensa mayor¨ªa de la comunidad internacional est¨¢ vinculada por estos compromisos. La Conferencia de Examen del Tratado sobre la No Proliferaci¨®n es una oportunidad para detener la erosi¨®n del orden nuclear internacional.
Afortunadamente, la mayor¨ªa de los Estados Miembros de las Naciones Unidas sigue comprometida con el objetivo de un mundo libre de armas nucleares. Este compromiso se refleja en los 122 pa¨ªses que apoyaron la aprobaci¨®n del Tratado sobre la Prohibici¨®n de las Armas Nucleares. Estos pa¨ªses entienden que las consecuencias de cualquier uso de armas nucleares ser¨ªan catastr¨®ficas. No podemos arriesgarnos a una repetici¨®n de Hiroshima o Nagasaki o algo peor. Al tiempo que reflexionamos sobre el sufrimiento de los hibakusha, debemos ver esta tragedia como un clamor para la humanidad y comprometernos de nuevo con un mundo libre de armas nucleares.