8 julio 2020

A medida que el COVID-19 contin¨²a extendi¨¦ndose por todo el mundo, Am¨¦rica Latina y el Caribe se han convertido en un foco de la pandemia.

En un contexto en el que ya existen enormes desigualdades, niveles elevados de trabajo informal y servicios de salud fragmentados, las poblaciones y las personas m¨¢s vulnerables son una vez m¨¢s las m¨¢s afectadas.

Las mujeres, que constituyen la mayor¨ªa de la fuerza de trabajo en los sectores econ¨®micos m¨¢s afectados, ahora tambi¨¦n deben soportar la carga de los cuidados adicionales.

Las personas de edad y las personas con discapacidad corren un riesgo mucho mayor de morir a causa del virus.

Los pueblos ind¨ªgenas y las personas afrodescendientes, al igual que los migrantes y los refugiados, tambi¨¦n sufren de manera desproporcionada, pues entre ellos la vulnerabilidad se multiplica.

Debemos hacer todo lo posible por limitar la propagaci¨®n del virus y hacer frente a los efectos de la pandemia sobre la salud.

Adem¨¢s, debemos encarar sus repercusiones sin precedentes en el ¨¢mbito econ¨®mico y social.

Los pa¨ªses de Am¨¦rica Latina y el Caribe, y en particular los peque?os Estados insulares en desarrollo, no deben quedar excluidos de la asistencia mundial. Es necesario ampliar la respuesta multilateral internacional a los pa¨ªses de ingresos medios.

El informe de pol¨ªticas que publicamos hoy subraya una serie de medidas urgentes y a largo plazo encaminadas a lograr una mejor recuperaci¨®n.

En el informe se exhorta a los gobiernos a hacer m¨¢s por reducir la pobreza, la inseguridad alimentaria y la malnutrici¨®n mediante, por ejemplo, un ingreso b¨¢sico para situaciones de emergencia y ayudas contra el hambre.

La educaci¨®n se ha visto interrumpida en toda la regi¨®n. Es indispensable priorizar la educaci¨®n a distancia y, de manera general, la continuidad de los servicios dedicados a la infancia.

Al mismo tiempo, la situaci¨®n requiere urgentemente un mayor apoyo internacional.

He hecho un llamamiento para poner en marcha un paquete de rescate y recuperaci¨®n equivalente a m¨¢s del 10 por ciento de la econom¨ªa global. Los pa¨ªses desarrollados lo est¨¢n haciendo por s¨ª mismos con sus propios recursos.

En el caso de Am¨¦rica Latina y el Caribe, la comunidad internacional debe proveer liquidez, asistencia financiera y medidas de alivio de la deuda.

Los pa¨ªses de Am¨¦rica Latina y el Caribe, y en particular los peque?os Estados insulares en desarrollo, no deben quedar excluidos de la asistencia mundial. Es necesario ampliar la respuesta multilateral internacional a los pa¨ªses de ingresos medios.

Debemos abordar tambi¨¦n los desaf¨ªos estructurales m¨¢s amplios.

Para reconstruir mejor es necesario transformar el modelo de desarrollo de Am¨¦rica Latina y el Caribe.

En una regi¨®n en la que los niveles de desigualdad se han vuelto ya insostenibles, ello supone desarrollar sistemas integrales de bienestar social accesibles para todas las personas.

Esto implica crear sistemas tributarios m¨¢s justos, promover la creaci¨®n de empleos decentes, fortalecer la sostenibilidad ambiental y reforzar los mecanismos de protecci¨®n social.

Tambi¨¦n conlleva una mayor integraci¨®n econ¨®mica regional.

Y supone que las mujeres participen plenamente y en condiciones seguras en la vida p¨²blica y econ¨®mica.

Por ¨²ltimo, para reconstruir mejor, hay que reforzar la gobernanza democr¨¢tica, la protecci¨®n de los derechos humanos y el estado de derecho. En unmomento en el que demasiados ciudadanos y ciudadanas se sienten excluidos, lka rendici¨®n de cuentas y la transparencia son fundamentales.

Expreso toda mi solidaridad con los pueblos de Am¨¦rica Latina y el Caribe, que al enfrentar esos desaf¨ªos deben guiarse por la solidaridad y la compasi¨®n.

Juntos podemos superar esta crisis y construir sociedades inclusivas y sostenibles para todos.

Gracias.