Saludo de a?o nuevo del Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas
Sede de las Naciones Unidas, Nueva York
24 de diciembre de 2008
Mi nombre es Miguel d'Escoto Brockmann. Soy el Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el ¨®rgano m¨¢s representativo de esta Organizaci¨®n mundial que tiene su sede central en Nueva York - desde donde, con todo cari?o les estoy enviando este saludo de a?o nuevo.
Les deseo mucho amor, fuerza y perseverancia en la lucha por hacer de este mundo tan lleno de miserias, hambre, odio, ego¨ªsmo, porbreza y guerras, un mundo m¨¢s humano. Para sobrevivir, el mundo tiene que humanizarse. Tenemos que convertirlo en un mundo m¨¢s compasivo, m¨¢s justo y m¨¢s solidario. Un mundo liberado del ego¨ªsmo demencial y suicida que nos est¨¢ destruyendo a todos y a todas.
Aunque sea dif¨ªcil, les deseo - queridas hermanas y hermanos- que mantengan la fe y la esperanza en que otro mundo es posible. Un mundo en el que el ser humano -y no la codicia y el ego¨ªsmo- ocupe el lugar central en todos nuestros quehaceres, incluyendo por supuesto el econ¨®mico y el comercial.
Todos los problemas m¨¢s serios que actualmente est¨¢n causando tanto dolor a tanta gente en ?frica, Asia, Am¨¦rica Latina y el Caribe, Europa y Ocean¨ªa, son problemas causados por el hombre y, principalmente, por los pa¨ªses materialmente m¨¢s desarrollados.
En aras de un desarrollo mal entendido, y sin importarles las nefastas consecuencias de ¨¦ste sobre los pa¨ªses m¨¢s pobres del planeta, o sobre el medio ambiente, los pa¨ªses ricos han llegado a poner en peligro la continuaci¨®n incluso de la propia especie humana.
Los estragos que est¨¢ ocasionando el cambio clim¨¢tico tambi¨¦n son consecuencia de la codicia de los poderosos que, por d¨¦cadas, han hecho o¨ªdo sordo a las advertencias sobre el da?o que su tipo de desarrollo estaba causando al medio ambiente y sobre la necesidad de desarrollar fuentes alternativas de energ¨ªa.
Pero - en el fondo de todo este desastre - est¨¢ el hecho de que las decisiones sobre el gobierno de este mundo las ha venido tomando un grupito de pa¨ªses econ¨®micamente y militarmente poderosos - excluyendo a los pa¨ªses pobres que son los que pagan las consecuencias de esas decisiones viciadas por el ego¨ªsmo y el af¨¢n de lucro.
Las Naciones Unidas es la Organizaci¨®n m¨¢s importante del mundo para dar respuesta a los m¨²ltiples problemas convergentes que est¨¢n amenazando a la humanidad y a nuestra Madre Tierra. Pero para lograr este cometido las Naciones Unidas tienen que dejar de ser Naciones sometidas bajo la dictadura de las ¨¦lites del mundo que, aunque duela tener que decirlo, y sin ¨¢nimo de ofender a nadie, se han venido comportando como que fueran due?os y se?ores de esta Tierra que Dios hizo para todos y no s¨®lo para ellos.
Hemos venido traicionando los valores m¨¢s profundos de todas nuestras creencias religiosas y tradiciones ¨¦ticas. Nos hemos olvidado de que la verdad m¨¢s importante en este mundo es el hecho de que todos somos hermanos y hermanas y que debemos comportarnos como tal.
S¨ª, mis queridos hermanos y hermanas, otro mundo es posible. La lucha constante por lograrlo es lo que debe dar sentido a nuestra vida. Para nosotros aqu¨ª eso significa luchar por democratizar a las Naciones Unidas; por que se respete la autoridad suprema del G-192: es decir, de los 192 pa¨ªses miembros que componen la Asamblea General, que es el ¨²nico foro que nos representa a todos sin excepci¨®n.
Gracias a Dios contamos con el apoyo decidido de la inmensa mayor¨ªa de los Estados Miembros y el de la Secretar¨ªa General, con el Secretario-General a la cabeza. Quisiera tambi¨¦n poder contar con el apoyo de todos y todas ustedes y con sus oraciones.
En este a?o 2009 que Naciones Unidas ha declarado el A?o de la Reconciliaci¨®n, llenemos nuestros corazones de perd¨®n para quienes pueden habernos hecho da?o y de mucha esperanza para el futuro que todos juntos debemos construir. No olvidemos nunca que otro mundo es posible. Un mundo sin guerras, sin bloqueos criminales, sin hambre, sin pobreza extrema, sin usura, sin Guant¨¢namos, sin armas nucleares, sin sue?os ni actitudes imperiales, sin el ego¨ªsmo demencial y suicida en que nos encontramos. Un mundo con trabajo justamente remunerado, con techo, salud, educaci¨®n, alimentos y agua limpia al alcance de todos y todas, es un mundo que podremos lograr si nos lo proponemos seriamente. Con la ayuda de Dios lo lograremos mediante una inclaudicable lucha noviolenta a todos los niveles.
La elecci¨®n del nuevo Presidente de los Estados Unidos nos llena de alegr¨ªa y hacemos votos por que el cambio prometido se vuelva realidad.
Les deseo, entra?ables hermanos y hermanas, un a?o lleno de esperanza y de ¨¦xito en la lucha por un mundo mejor. Esa lucha es la raz¨®n de ser de las Naciones Unidas.